Surcando los bosques
Rutas botánicas. Practicar senderismo al mismo tiempo que se observa la vegetación de la Comunitat es una forma distinta de hacer deporte y admirar el paisaje
LAS PROVINCIAS | 31.08.10
La sierra Espadán en el Desierto de las Palmas, Serra Gelada en la Marina Baja, los arrozales de l'Albufera... La Comunitat está íntimamente relacionada con la naturaleza. La diversidad de ecosistemas que recorren cada una de las tres provincias se caracteriza por su flora y fauna, única en el litoral Mediterráneo. Más de una veintena de espacios naturales están protegidos para que todo el que quiera pueda disfrutar de ellos, ya sea realizando actividades saludables o, simplemente, haciendo turismo.
Una forma de practicar deporte, al mismo tiempo que se aprende de la múltiple y variada vegetación, es con el senderismo. En familia, con amigos o en pareja, cualquier opción es válida para pasar una tarde de sábado o una mañana de domingo admirando cada rincón plagado de una flora realmente mágica.
El itinerario ecológico que muestra parte del parque natural de l'Albufera y la Gola de Pujol es la senda de la Devesa del Saler. Saliendo de Valencia por la autovía del Saler y siguiendo hacia el Perelló se llega a las compuertas denominadas Gola de Pujol. El objetivo es encontrar el desvío del Palmar para acceder al sendero, a escasos 200 metros del puente donde se hallan las compuertas.
Se trata de una ruta circular que comienza con el sendero botánico y culmina en la parada 10 próxima a la cadena de acceso al Casal d'Esplai, un albergue para jóvenes. Desde esta carretera hay que seguir recto hasta dar con el lago artificial, para buscar por su orilla izquierda un puente que cruza la Gola y constituye el principio de la senda histórica. Esta ruta discurre entre agua y matorrales de 'pinus halepensis', dando a conocer algunos puntos de la Devesa del Saler, donde están contabilizadas más de 800 especies de plantas, entre las que destaca la 'kosteletzkya pentacarpos' o malva acuática, cuya población mayoritaria del oeste Mediterráneo se encuentra en l'Albufera de Valencia.
Otra de las alternativas es pasear entre los árboles singulares de la alta montaña de Aras de los Olmos hasta llegar a Losilla. Cuatro tipos de pinos y el sabinar forman parte del ecosistema serrano, donde una ruta señalizada como sendero local permite conocer el paisaje y los arbustos de Aras, la Muela y los entornos rurales de la serranía de Valencia en su límite con Teruel.
El inicio del camino se sitúa en la CV-35 dirección a Chelva. Una vez en Aras de los Olmos se debe tomar la CV-355 que, por su derecha, conduce hasta el desvío de la ermita de Santa Catalina, desde cuyo cruce hay que coger una carretera local que lleva a la iglesia, situada en un mirador de la Muela. Desde allí, accediendo por unas escalinatas ubicadas en la parte trasera de la ermita, se debe seguir por una pista hasta llegar a una senda donde hay postes de madera que indican los árboles y la flora de la zona, como la salvia, el pino ródeno, la sabina albar, el majuelo, el enebro o el rosal.
Tras pasar por una zona post-incendio se conecta con una antigua pista donde un poste de senderos indica un cruce de caminos, es ahí donde se adivina el macizo de Javalambre y el pico del Buitre en Teruel. Ejemplares como el pino carrasco, el pino negro y un sector plagado de sabinas centenarias son algunas de las especies que se pueden contemplar para después continuar hacia abajo por un sendero de escaleras de madera que conduce a una tabla interpretativa de los cuatro tipos de pino: el rojo, el ródeno, el albar y el carrasco.
El camino se une con otra pista que desciende entre campos hacia la carretera general, la cual hay que cruzar para luego atravesar el barranco de Escaiz, junto a una chopera. Muy cerca de este punto se encuentra Losilla, donde termina la ruta, una pedanía de Aras de los Olmos donde se puede contemplar el barranco límite con Teruel desde un bonito mirador situado en el pueblo.
Los secretos Espadán y La Marina
Al reanudar el recorrido, que se eleva sobre la ladera derecha en unos zigzags, se llega a un primer collado donde se divisa el circo que forman las montañas y las instalaciones mineras del Socavón al fondo. Tras este parón, hay que continuar buscando las vistas del valle del barranco de Ajuez. Avanzando 500 metros hacia otro collado, la pista se divide en dos, en cuya parte izquierda queda la Penya del Dilluns. El siguiente paso es dar con el sendero que baja a ver la Nevera de Castro, construida a mitad del siglo XVIII gracias a las labores del excursionista Álex Piquer, un castellonense de Alfondeguilla. Una vez de vuelta al collado no hay más que emprender el camino de regreso a Chóvar.
Los expertos en senderismo pueden demostrar sus habilidades en la ascensión al pico Turmell. Saliendo del santuario de la Virgen de la Vallibona dirección Este para bajar al cauce del barranco del Marfullar, se emprende la subida a la montaña, que configura un bosque inmenso de carrascas y pinos. Siguiendo el cauce del barranco se vislumbran unas rampas algo dificultosas, sin embargo, las panorámicas con las que se podrán deleitar arriba, no tienen precio.
Una vez se emprende la bajada, hay que coger el sendero que lleva hacia Vallibona, donde aparecen acebos, carrascas, sabinas, pinos, enebros y, más abajo, robles quejigos. Una vez se ha llegado al abandonado Mas de Querol, se observa en sus alrededores un bosque de carrascas y robles centenarios donde se puede descansar para recargar las pilas. Tras descender poco a poco y atravesar el barranco de Querol, y algún que otro río, aparece la población de Vallibona, cuya uniformidad en la arquitectura de sus calles es digna de recorrer.
La Xortà y el Morro Blau (Alicante) es otro itinerario apto para un día paseando por el campo. Esta ruta discurre entre una altitud de 730 metros a 850 metros, siguiendo los caminos que van a la Font de los Teixos, en los pies de la cumbre. A orillas del pilón señalizador del kilómetro 7, ubicado en la carretera de Tàrbena a Castell de Castells, nace una pista dirigida hacia La Xortà. Siguiéndola en coche, y tras recorrer poco más de 1.100 metros, se llega a una bifurcación en la que hay que aparcar para después continuar a pie. Ya en el camino que sale a mano izquierda en el cruce donde se ha dejado el vehículo se puede admirar una pineda que conduce a unos campos de cultivo.
Después de unos metros el camino gira bruscamente al Oeste, por donde hay que continuar girando las dos curvas siguientes y alguna que otra que se deberá esquivar, hasta llegar a un pinar, donde la senda cambia de sentido al pasar por el borde de un depósito de agua. La Font dels Teixos es la siguiente parada, pero para alcanzar el peñasco de la cumbre que hay a la izquierda de la fuente se debe tomar un sendero a la derecha del refugio-cabaña que se encuentra en este paraje.
La llegada a la solana de la sierra indica que, siguiendo entre el pedregal y un desdibujado sendero hacia la cumbre, La Xortà está cerca. Desde allí hay que descender para aterrizar en el Morro Blau y, más abajo, en la Nevera del mismo. Tras sobrepasar la Font dels Teixos y algún que otro obstáculo rocoso, se llega a la zona donde está aparcado el coche y donde culmina esta ruta alicantina, en la que se habrán apreciado especies botánicas como la blanca 'fumaria capreolata', la amarilla 'calicotome spinosa' o la flor morada 'centaurea pullata'.
Descubriendo el Montgó
La flora endémica del paraje del Montgó posee diversas microreservas de flora que también merecen ser visitadas. Junto a la puerta principal del Club Náutico de Dénia empieza la ruta de la plana del Montgó, cuyo recorrido es prácticamente toda la orilla de la costa desde este punto a Les Arenetes, pasando por la playa de Cassiana, la de Les Rotes y Punta Negra.
Cogiendo la calle de Sextans y yendo por la que sube a la derecha del barranco de Malonda, comienza el ascenso de la senda por la que se puede observar la vegetación de estas laderas. El camino lleva a un collado donde se sitúa un mirador para contemplar las vistas de esta zona de la Marina.
Ya en la plana del Montgó, dentro del término de Xàbia y cerca del campo de tiro, se ha de girar al este y tomar el camino a la Cova Tallada para seguir por una senda marcada donde aún están visibles los restos del aljibe. Algunas referencias protegidas como 'carduncellus dianius', la 'herba santa' y la 'silene hifacensis' son las estrellas de este paraje de la Comunitat.
Continuando por la Plana de Gerro se llega a la torre, que tiene una forma peculiar debido a su cuerpo troncocónico dividido en dos partes y constituye un mirador excelente de toda la costa. Para finalizar la ruta, se debe descender hasta Les Arenetes, y realizar el mismo itinerario de ida hasta llegar al Club Náutico de Dénia.
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