El Saler cura sus heridas
LAS PROVINCIAS | Paco Moreno | Valencia | 04.09.12 - 00:15 -
- El Ayuntamiento ultima las zonas del bosque donde plantará en otoño para la recuperación de la Devesa
- Junto al trabajo de las brigadas, también se han previsto jornadas de plantación este año

Sesenta especies vegetales, entre árboles y arbustos, forman las principales «armas» para la regeneración de las zonas quemas en El Saler. Todas se cultivan en los viveros municipales, donde el banco de semillas atesora un centenar más de variedades. Este otoño, en función de la llegada de las lluvias, serán utilizadas para la regeneración de las zonas quemadas en los últimos años.
Este verano, con el riesgo que conlleva decir eso a día de hoy, el bosque de El Saler se ha salvado de graves siniestros forestales. Dos conatos y otros tantos fuegos en la zona norte del parque componen un balance positivo que reduce en buena parte el trabajo de los técnicos municipales para la regeneración. Una brigada de diez personas se encarga a lo largo del año de las plantaciones y de la poda de los árboles quemados para su retirada.
No obstante, el principal aliado es la propia Naturaleza, por lo que los responsables de la Oficina Devesa-Albufera esperan para actuar dos años después del incendio. Si se hace antes, aseguran fuentes municipales, el perjuicio podría ser mucho mayor porque las pisadas podrían arrasar los escasos brotes verdes que sobrevivieran el fuego.
Además de la brigada se cuenta con las jornadas de plantaciones populares, con la participación de voluntarios y colegios. De los meses de octubre a febrero es cuando se potencia esta labor, aunque todo depende de las lluvias, precisaron las mismas fuentes.
Lo que está claro es que no se colocan acotados ni empalizadas alrededor de las zonas quemadas, para evitar una mayor alteración en el paisaje. Es más, durante dos años se dejan los árboles quemados porque son una advertencia visual muy útil para los bañistas y usuarios del parque acerca del riesgo del fuego. Nada mejor que ver un pino hecho cenizas.
Después, las brigadas se encargan de podar todo el ramaje y sacarlo de la zona, para triturarlo y convertirlo en un útil mantillo para futuras regeneraciones. Los troncos se dejan en el lugar y su lenta descomposición ayuda de manera decisiva al desarrollo de la fauna.
Las especies que se cultivan en los viveros son las habituales de la Devesa y las que más poder de recuperación ofrecen a la pinada. Está el pino carrasco y el pino piñonero en cuanto a los árboles, así como el lentisco, el aladierno, el palmito y el espino negro en el apartado de arbustos. Las instalaciones ubicadas junto a la antigua carretera Nazaret-Oliva están preparadas para el trabajo del próximo otoño.
«Si las especies rebrotan de manera natural, entonces sólo plantamos pinos. A los dos años se cómo va a funcionar la zona quemada». Las 850 hectáreas de la Devesa son la joya de la Corona, el mejor pulmón verde de Valencia y donde se hace cumplir una estricta normativa ambiental.
Cada vez que hay un incendio, surge el debate de la limpieza del sotobosque, voces que reclaman la retirada de buena parte de los matorrales, con la errónea creencia de que así se evitará la propagación del fuego y facilitará el trabajo de los equipos de bomberos.
Es justo al contrario, afirman en la oficina de Devesa-Albufera. La vegetación de El Saler es rica en agua, por lo que retrasa la acción de las llamas. Es más, consumen el oxígeno que necesita el fuego para expandirse, por lo que son una ayuda para que la combustión sea lenta.
Así las cosas y teniendo en cuenta las características del parque natural, los técnicos no ven la necesidad de convertir la Devesa en un solar decorado con pinos, sino manteniendo el ecosistema actual.
Otra cosa distinta es la limpieza de la basura, lo que sí hacen las brigadas de manera periódica. «Disponen incluso de pinzas cogidas a un tubo para recoger los residuos que hay entre los matorrales». Poco a poco, la regeneración surte efecto y desaparecen los vertederos que crecieron por la falta de actuación pública en los años 70 y 80.
Después de un incendio, los operarios sí que entran a retirar la basura que queda al descubierto. Toda una colección de «arqueología» de residuos de varias décadas aparece entonces, con botellas de cristal de marcas ya desaparecidas, latas y todo tipo de plásticos enterrados por los usuarios del parque en lugar de llevarlos al contenedor más próximo y tirarlos en el depósito.
Otro motivo que justifica la espera en la regeneración son las excelentes condiciones naturales de la Devesa. Los acuíferos están muy cercanos y en ocasiones sólo es necesario retirar la capa de arena y tierra colocada en los años 70. Esto provoca una situación óptima para el rebrote de los arbustos.
Acceso desde la pedanía
Cuando llegue el tiempo adecuado para la replantación, precisaron las mismas fuentes, una de las zonas elegidas con toda probabilidad será el entorno de la carretera que conecta el casco urbano de El Saler con las playas. En esta zona se produjo además un incendio hace unos años, que destrozó parte de un mirador y la mayor parte de una mallada, que ya ha sido recuperada.
En el pavoroso incendio ocurrido este verano en Andilla, entre otros municipios de la comarca, llamó la atención la supervivencia de una plantación de cipreses, una instalación de una empresa de la Diputación. ¿Sería adecuada esta especie para El Saler por sus supuestas condiciones ignífugas? La respuesta de los técnicos municipales está teñida de escepticismo.
«Los cipreses arden como la pólvora y sobre lo que ocurrió en Andilla hay mucha gente que desde el primer día tenía serias dudas». En cualquier caso, es una especie descartada en los planes de replantación en la Devesa para las zonas incendiadas estos años.
Las buenas condiciones para el desarrollo de las plantas en esta parte del parque de la Albufera se encuentra a veces con enemigos imprevistos. El Ayuntamiento invirtió tres millones de euros en un programa europeo para la reintroducción del enebro marino en las playas. El desarrollo de las plantas ha sido positivo, aunque se ha topado con una plaga de escarabajos que ha pasado de los cipreses a esta última variedad. El problema, surgido el pasado año, todavía no ha entrado en vías de solución.
De cara a los próximos meses, el proyecto inmediato pasa por la aprobación por la Unión Europea de un nuevo programa Life, dirigido precisamente a mejorar la respuesta en la extinción de incendios. En caso de que Valencia sea seleccionada, el Ayuntamiento acometerá nuevos senderos por la pinada para los vehículos de bomberos, así como la colocación de nuevas cámaras de vigilancia.
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