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+ ALBUFERA

Vela Latina-Albufera

DINAMICA DE AGUAS DE LA ALBUFERA
(Docavo, 1979)

El ecosistema limnético de la Albufera es amplio y complicado, sobre todo por la influencia decisiva que representa las miles de hectáreas de marjal que circundan al lago propiamente dicho. La superficie de la Albufera, que a mediados del siglo XVIII era de 13.900 Ha., y que hoy difícilmente llega a las 2.000 Ha. se alimenta principalmente de cerca de un centenar de afluentes (barrancos, ramblas, canales, acequias, "sequiols") que recogen las escorrentías de una cuenca receptora de cerca de 920 Km/2. Además hay un aporte de aguas de los "ullals" o afloramientos de fondo en las partes más profundas del centro del lago, sin olvidar las directas de lluvia.

Con objeto de no faltar a la realidad actual, se debería omitir la mención a los ''ullals'', puesto que estos se encuentran en vías de total desaparición al haber mermado considerablemente sus caudales debido principalmente a la apertura de pozos y al estar practicamente cegados por los sedimentos acumulados sobre ellos.

Al lago llegan anualmente 189 millones de metros cúbicos de agua (Dafauce 1975), de los que una décima parte aproximadamente se pierden por evaporación, desagüando por las golas del Perelló, Perellonet y Puchol Nuevo, un volumen de 170 millones de metros cúbicos. Esta masa total de agua que afluye a la cubeta (21,5 millones) origina una tasa de renovación de la misma de casi nueve veces al año.

Puede considerarse de muy singular el régimen hidráulico de la Albufera, dado el aprovechamiento de sus aguas para el cultivo de las 18.000 Has. de arrozal que la circundan. La regulación de las aguas del lago se lleva a cabo mediante la apertura y cierre de las compuertas situadas en las tres golas de desagüe anteriormente mencionadas. Este manejo está a cargo de la Junta de Gobierno de la Comunidad de Desagüe de la Albufera, que, al mismo tiempo que mantiene el nivel de las aguas en consonancia con las necesidades del cultivo del arroz, impide la entrada de agua del mar al interior del lago.

Como norma general, las compuertas se bajan el día 1 de noviembre para volverse a abrir el 1 de enero. Durante este período se alcanza el nivel máximo de la Albufera o Perellonada, ascendiendo el agua de 50 a 60 cms. y cubriéndose las 18.000 Has. de tierras lindantes con el lago. El día 1 de Enero se abren las compuertas y comienza el desagüe natural de campos y acequias que se complementa a finales de febrero y principios de marzo, con la ayuda de motores y bombas. Coincide entonces el nivel más bajo de las aguas y por ende la desecación total de campos y "escorrentías", para llevar a cabo labores profundas imprescindibles para el cultivo. Estas labores desde mediados de marzo a mediados de abril conllevan también un fuerte abonado de las tierras. A finales de abril o primeros de mayo vuelven nuevamente a cerrarse las compuertas, los campos se inundan de nuevo, esta vez con menos aguas, procediéndose a dar una labor previa a la siembra. Por estas fechas y hasta el 15 de mayo aproximadamente, se reparten los pesticidas. Seguidamente y en el mes de junio se extrae parcialmente el agua de los campos con objeto de abonarlos nuevamente, volviéndose a inundar ligeramente las partidas de la marjal.

Aún se procede a dos tratamientos aéreos con insecticidas durante la última decena de junio y a finales de julio y principios de agosto. Los campos permanecen inundados todavía hasta finales de agosto o principios de septiembre, fechas por las que se comienza la siega del arroz. El nivel de la Albufera continúa bajo hasta la llegada del primero de noviembre que comienta de nuevo el ciclo anual.

A pesar de que los aportes de materia orgánica y de resíduos industriales son los principales causantes de la contaminación actual del lago, este antiquísimo y singular aprovechamiento del agua y laboreo del terreno ha contribuido a marcar en la actualidad un estado regresivo para la fauna íctica de la Albufera. Es decir:

Desde hace 20 años aproximadamente hay un empleo masivo, tanto en tratamientos aéreos como terrestres, de plaguicidas cada vez más perfeccionados y fuertes. El uso de tractores que son cada día más potentes y las bombas de desecación de los campos, "escorrentías", sequiols y acequias, de técnica más avanzada. Resultado: Una carpa que entra a frezar en un campo en el mes de abril o mayo, ya encuentra su dificultad primera en la puesta al haber poca vegetación, -eliminada por los herbicidas- y los huevos no quedarse debidamente fijados. Los pocos huevos fecundados que existen y los alevines recién nacidos son materialmente triturados por los tractores en la ''fanguechá''. Los peces más pequeños, que tenían su habitat en las pequeñas acequias, ahora mueren irremisiblemente al quedar estas completamente secas, o no se pueden defender de los predadores (gaviotas, "fumarells", etc.) y de su calentamiento por tener una lámina de agua muy escasa. Si a esta persecución implacable ha resistido algún pequeño samarugo, las avionetas con sus tratamientos aéreos se encargan de eliminarlo.

Esta dinámica de aguas, con la inundación de cerca de 18.000 Has. y la desecación de las mismas, además de los acarreos y sedimentación posterior de la arcilla, recoge insecticidas, herbicidas y abonos de los campos, que son arrastrados hasta el lago, el cual sirve de depósito de acumulación.

En resumen, el medio se vuelve hostil, y el ciclo de la materia se rompe por diversos puntos, reduciéndose la producción primaria y en definitiva la producción piscícola.

Observando el plano de la Albufera , vemos que afluyen, bastante uniformemente repartidos por su periferia, una extensa red de acequias y barrancos que con mayor o menor caudal de agua, son los que la alimentan y mantienen en equilibrio dinámico.

El lago, con una tasa de renovación ínfima, no posee prácticamente corriente ni, en consecuencia, la autodepuración natural de un río, siendo depositaria en sus fondos de la casi total sedimentación de los contaminantes más pesados. Esta acumulación de contaminantes se agrava todavía más al permanecer cerradas las compuertas de desagüe durante algunos meses al año.

Debe tenerse en cuenta también, que este agua contaminada riega, durante su elevación de nivel, 18.000 Has., de campos de cultivo, cuyos productos posteriormente serán consumidos por una comunidad humana.

Localizacion aproximada de los antiguos "ullals" [puntos rojos sobre el grafico], en el interior del lago, según Sanchis y Segura (1976).

Actualmente debido a diversas causas (urbanización de alrededores, colmatación, etc.) los "ullas" han desaparecido practicamente todos, quedando unos pocos en algún punto de la "marjal" colindante con el Lago.



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