Inicio de sesión

CAPTCHA
Escriba resultado de la op. matemática para continuar la operación
6 + 12 =
Solve this simple math problem and enter the result. E.g. for 1+3, enter 4.

Navegación

+ ALBUFERA

Vela Latina-Albufera

Apuntes sobre la caza en la Albufera

CAZA

Detalle de una cacería con arcos desde una barca en la Albufera de Valencia, según un borrador de 1563 de Anthoine Van Den Wijngaerde (Ashmolean Museum de Oxford, B.II, 443 r.)

 

La Caza de Acuáticas.
        La tradición cinegética en L'Albufera de Valencia se remonta al período de la ocupación árabe. La exuberante vegetación y abundante caza (ciervos, jabalíes, liebres, perdices, conejos, nutrias, aves acuáticas, etc.) convertían este lugar en algo excepcional; razón por la que el rey D. Jaime I se reservó su propiedad tras conquistar el Reino de Valencia, dictando una serie de privilegios y ordenanzas que garantizasen el buen uso y conservación del lago y la Devesa. Asimismo, en las Ordenanzas dictadas en el año 1761 por Carlos III figuran seis capítulos relacionados con la caza en el lago y sus Iímites, dejando a criterio del intendente el arriendo de éste. Al pasar a ser propiedad estatal (ano 1865) se continuó arrendando la caza en el lago, correspondiendo al concesionario la regulación y organización de las tiradas y subasta de puestos.

        Las tiradas organizadas en el lago se efectuaron hasta finales de los anos setenta, cuando el Ayuntamiento de Valencia decide suprimirlas y dejar, únicamente, las tiradas populares de San Martín y Santa Catalina en las que se dejaba cazar a todos; estas tiradas causaban un notable impacto sobre la fauna del lago, más que por el número de piezas abatidas, fundamentalmente fochas, por el número de especies protegidas (garzas, cormoranes, etc.) que eran víctimas de las escopetas. En el año 1982 se prohibió la caza en la Mata del Fang, en 1985 en la Mata de Sant Roc y en 1986 en La Manseguerota y el Lluent, para, finalmente, suprimir la caza en el lago en el año 1987.

        La práctica cinegética fuera de los límites del lago es relativamente reciente, teniendo como precedente la tirada anual de fochas gue se celebraba en la Bassa de Sant Llorenç de Cullera desde 1830; esta tirada se realizaba a finales de noviembre, prohibiéndose tirar desde el 1 de septiembre a fin de permitir que las aves se querenciasen en la zona.

        El éxito obtenido por esta tirada organizada hizo que los vecinos de Sueca emularan el sistema y, para ello, en el año 1850 crearon el primer "vedado" inundando las partidas de Calderería y Bassals, realizando dos tiradas que fueron progresivamente aumentando en número y popularidad. El acontecimiento se extendió a Cullera que hizo lo propio inundando las partidas de Balsa Rasa y Rabasals en 1852. Los ayuntamientos, a la vista del éxito obtenido, se vieron obligados en 1888 a resolver mediante subasta la adjudicación de las replazas y a ampliar la superficie de los vedados. La regulación de la caza en cada vedado corresponde a la Junta de Tiradas.

      En la actualidad, se practica la caza en régimen de "vedados" en Sueca, Cullera y Silla, realizando ocho tiradas cada temporada en sábado, entre finales de noviembre y mediados de enero. Las subastas se realizan el día 12 de octubre en Cullera y en los dos domingos siguientes en Sueca y Silla, por este orden. Finalizada la subasta, se da un plazo de tres días para que se coloquen los barriles o "bocois" en las replazas y, a continuación, se establece la guardería y se cierra el acceso al vedado, incluso a los propietarios de los campos. De este modo, las aves no son molestadas, facilitando así su querencia, para lo cual, incluso, se les ceba con arroz.

      Mención aparte merece el vedado de Sollana, ya que su importancia era mayor que el de Silla; sin embargo, ya no se realizan tiradas en él. Las especies más cobradas, tanto en Sueca como en Cullera, son el ánade rabudo y el pato colorado; en Silla, en cambio, la focha es la especie mayoritaria.

      Tradicionalmente, al finalizar las tiradas en los "vedados", se realizaban las "càbiles", en las que se cazaba durante ocho o diez días consecutivos y podía participar cualquier miembro de las sociedades de cazadores en su respectivo coto. El origen de esta práctica se halla en que, al subastar los puestos, los cazadores locales de modestos recursos económicos perdían la oportunidad de cazar durante casi toda la temporada, por lo que al finalizar la última tirada ocupaban los vedados durante varios días seguidos. Esta práctica, hoy extendida a todos los cotos que rodean el lago, produce un importante impacto negativo sobrela avifauna, a pesar de que el éxito cinegético es muy inferior a las tiradas, ya que durante varios días las aves deben alejarse prolongadamente del arrozal que es su principal zona de alimentación.

      El resto de cotos privados (pertenecientes a sociedades de cazadores y particulares) soportan una elevada presión cinegética, abatiéndose pocas piezas (pollas de agua y limícolas fundamentalmente) ya que no se querencian tanto en la zona.

     En cuanto a la estructura cinegética del Parque, cabe señalar que la superficie de arrozal ocupada por cotos se eleva a 13.259 hectáreas, de las que 4.201 corresponden a los "vedados". Hay que anadir, finalmente, que el número de cazadores en la zona supera las 6.500 escopetas. La problemática que plantea la caza respecto del Parque Natural se centra, fundamentalmente, en la práctica fuera de temporada y en zonas vedadas por parte de cazadores furtivos y en la eliminación de individuos de especies protegidas. Este problema tiene la solución en un incremento de la vigilancia y mejora de su operatividad, aspectos necesarios para el mantenimiento de los valores ecológicos del Parque. No obstante, la práctica cinegética en el Parque Natural puede ser una actividad perfectamente compatible con los objetivos de protección, sobre todo en el caso de la caza practicada mediante el régimen de "vedados".



 

ShareThis