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Arroz de la Albufera para Estados Unidos

LAS PROVINCIAS | 21.05.12 - 12:02 - V. LLADRÓ | VALENCIA

  • Muceval prepara su entrada en el mercado USA con la variedad Bomba
  • Esta empresa familiar cultiva más de 1.500 hanegadas de arrozal, de las que un tercio y los secaderos se ubican en el Tancat de L'Estell

El 'tancat' es un terreno ganado a la Albufera, como los 'pólders' de Holanda, en pequeño

Arroz de la Albufera para Estados Unidos

Juan Antonio Muñoz y su sobrino Juan Valero, en el Tancat de L'Estell. Detrás, silos y secaderos. / Irene Marsilla
 
Al sur del pueblo de El Palmar, que fue isla y pertenece al municipio de Valencia, hay otro puñado de casas y naves agrícolas que ya son del término de Sueca y también se asientan en lo que fue otra pequeña isla en medio del lago de la Albufera. El paraje se conoce como L'Estell y cuenta Juan Antonio Muñoz que posiblemente se debiera este nombre a que los excursionistas capitalinos de principios del siglo pasado, los primeros turistas enamorados de estos paisajes lacustres, cuando llegaban hasta las últimas casas de El Palmar y se asomaban a la enorme extensión inundada, fundiéndose lago y marjales, quedaban asombrados con el brillo del sol o de la luna reflejándose en el inmenso espejo, con tantísimas estelas reverberando sobre la lámina de agua.
De aquí va a salir dentro de unos meses arroz de la prestigiosa variedad Bomba que intentará conquistar el mercado norteamericano. Acaban de sembrarlo en las quinientas hanegadas que tiene la SAT Muceval en esta zona; en las parcelas más primerizas ya se aprecia el débil verdor de las líneas del grano recién germinado en el fondo del agua. Muñoz indica que en el argot se dice que «l'arróç ja punteja».

 

Lo que fue lago y es arrozal vuelve a ser lago cuando se inunda para el cultivo y la pequeña vieja isla retorna a lo que fue, tan sólo unida a tierra firme por el camino que se aterró en su momento, como el que une El Palmar con El Saler. El resto, alrededor, es agua ahora mismo. Como que estamos en tierras hondas, en campos cuyo piso está al nivel del lago. Son fincas ganadas a la Albufera a base de trazar motas y desecar. Se llaman 'Tancats', hay varios, y este es el 'Tancat de L'Estell'. Aquí no hace falta que llegue el agua de acequias foráneas para inundar, simplemente se deja que entre la del lago, levantando represas en los regueros de las motas, y luego lo que hay que procurar es lo contrario a lo de las tierras altas: las bombas trabajan para echar caudales fuera y poder mantener el nivel adecuado, que no suba demasiado. Son lo mismo que los 'pólders' en Holanda, pero en pequeño; allí es tierra ganada al mar y a lo grande.
Sólo podían llegar en barca
Juan Antonio Muñoz es responsable de la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Muceval, una empresa familiar que cultiva 1.570 hanegadas de arroz. De ellas, un tercio aquí; el resto queda cerca, en los términos de Sollana y Alfafar. Junto a su sobrino Juan Valero Muñoz nos explican la historia de la explotación y el proyecto de exportación a Estados Unidos.
Juan es quien ha estado en aquel país largo tiempo, estudiando las posibilidades comerciales, hasta llegar a un acuerdo con importadores especializados en productos españoles de alta gama, especialmente vinos y aceites de oliva. Por supuesto que el arroz a exportar a EE. UU. ha de ser el Bomba, que es el más prestigiado. De hecho, Muceval ya viene produciendo casi exclusivamente esta clase desde hace años, conscientes de que, para tener éxito, «hay que diferenciarse e ir a lo mejor».
Por otra parte tienen muy clara la idea de la norteamericana Sarah Hamilton, que viene por estos rincones desde hace dos años, preparando su tesis sobre la Albufera y todo lo que la rodea. Dice Sarah que para conquistar a sus compatriotas con alimentos de fuera han de ser especiales y diferentes, pero en el sentido de que, además de ser muy buenos, deben tener su historia, saber por ejemplo que cuando te estás comiendo unos granos de arroz han sido cultivados con esfuerzo y cariño muy especial y que seguramente otros granos de las mismas espigas han alimentado a unos patos salvajes que pululan por el Parque de la Albufera. Pues en eso estamos. L'Estell tiene historia. El 'tancat' lo forman un total 3.200 hanegadas y Juan Antonio recuerda que «cuando éramos pequeños veníamos en barca, porque era más cómodo, y los abuelos no tenían otro medio, porque no había camino; traían los bártulos y las caballerías en primavera y se quedaban hasta la siega de otoño, y guisaban y comían lo que criaban, cazaban y pescaban; de ahí fue surgiendo la fabulosa diversidad de combinaciones arroceras que hoy degustamos y apreciamos tanto: patos, gallinas, anguilas, lisas...» Y arroz, claro.
'El cel encara es blau'
El origen de la explotación data «de los tíos Gorets, bisabuelos nuestros, que compraron tierras a 'senyorets' que las habían adquirido al ayuntamiento cuando éste consiguió que se las diera el Estado; y luego, el 'senyoret' de turno fue vendiendo, y los que compraron y sus descendientes fueron añadiendo otras parcelas que compraron a otros, hasta llegar a hoy en día».
En la fachada de la casa hay una inscripción que informa que se hizo en 1916, y en el quicio del soportal a levante (donde siempre corre aire fresco, hasta en los más tórridos días del verano), un llamativo letrero nos recuerda que 'El cel encara es blau'. Se refiere la cita a la obra teatral del mismo título, de Juan Antonio Muñoz, padre, que se inspiró posiblemente en la luz deslumbrante y el nítido azul del cielo de este lugar. Un poco más allá, en el frontis de dos barracas reconstruidas, que albergan un creciente museo agrícola, el título poético de otra obra de Muñoz Sáez: 'La dolçor d'una llágrima'.
Detrás quedan las modernas instalaciones para secar el arroz, que ya no se trasiega para ello, como antaño, en grandes explanadas, y los enormes silos, capaces para guardar la cosecha, cientos de miles de kilos. Juan Antonio y Juan explican que en Muceval siempre intentaron ir a la última para poder ser competitivos. Instalaron secaderos industriales cuando apenas los había, al igual que silos propios para no tener que vender enseguida la producción o depender de otros. Mucho antes, la funcionalidad de los 'tancats' se consolidó cuando se generalizó el uso de la máquina de vapor, para facilitar el bombeo, y después llegó el motor de gasoil.
Su apuesta por el arroz Bomba fue otra de las decisiones con vistas al futuro. Aunque produce menos (unos 350 kilos por hanegada frente a 600 o más de otras clases) y es más delicado el cultivo, también se paga mejor: el año pasado 87 céntimos frente a 33, aunque ahora ha bajado a 60-70. Su producción suelen destinarla a Arrocerías Pons, que es interproveedor de Mercadona, pero quieren ir a más, y de ahí que preparen ahora el inicio de la aventura comercial americana.
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