Historia

UN POCO DE HISTORIA

Aunque escritores famosos de la antigüedad, como Estrabón, Tito Livio, Plinio, etcétera, describieron la exuberante belleza de este paraje (Plinio lo llamó «estanque ameno») o la inusitada extensión de sus aguas (Estrabón habla de «un lago marítimo tan grande, que ha menester un día natural de andadura el hombre de a caballo que quisiera rodearlo todo») y aunque todos los conquistadores le dedicaron especial atención y cuidado (se citan las importantes obras de desecación y saneamiento ordenadas por Escipión en recompensa de la destruida Sagunto) o demostraron el aprecio en que tenían este lugar reteniéndolo para su propio recreo o bien cediéndolo en premio de relevantes servicios (dícese que en tiempos de la dominación árabe, Mostahim, emir de Zaragoza, recibió la Albufera en premio de su alianza con el Cid para la toma de Valencia), es lo cierto que sólo a partir de la Reconquista de esta capital por Jaime I, en 1238, se conservan documentos fehacientes del afecto de los reyes por este lugar y su interés en regular el disfrute del mismo: ordenanzas y cartas reales entre las que cabe destacar el privilegio dado por Martín el Humano en 1404, que, junto con el de Don Jaime, representa aún para los habitantes de la Albufera la tradición respetada por todos como muestra de la munificencia de los reyes que, no obstante haber tomado la Albufera y la Dehesa como parte integrante del Patrimonio de la Corona, concedieron beneficios y participaciones en favor de la Iglesia, Ordenes religiosas, Capítulo de la ciudad, pescadores y habitantes de los pueblos limítrofes del lago, a cambio de contribuir todos ellos a la defensa y fomento de su riqueza y al respeto de sus innumerables bellezas.

Continuaron los sucesivos monarcas reservando para sí estas propiedades como regalía de la Corona e imponiendo normas reguladoras para el ejercicio de la caza y pesca, hasta que Felipe V, por Real Cédula del año 1708, cede el señorío de la Albufera con la villa y marquesado de Cullera a don Cristóbal de Moscoso, Conde de las Torres, en recompensa de los servicios prestados por éste durante la guerra de Sucesión.

En 1761, una Real Orden de Carlos III, quien demostró su aprecio por la Albufera denominándola «alhaja de la Corona», la rescató para el Real Patrimonio, previa indemnización al Conde de las Torres.

Dignas de mención son las Ordenanzas dictadas por Carlos III «para el buen régimen y buen uso de la Albufera de Valencia» en las que, con una minuciosidad notable, se regulan la explotación y disfrute del lago y en las que se autorizó el arriendo anual o bienal de la caza volátil por el intendente, exceptuando de dicho arriendo los días de San Martín Obispo y Santa Catalina Mártir «en que se permite a todos cazar» (primera vez que se concede este privilegio en las Ordenanzas reales, a pesar de la general creencia de que se debe a Martin el Humano), y además, estableciendo para el arrendatario la obligación de reservar «el Estanque Redondo y el de Uchana» para recreo de los capitanes generales e intendentes de Valencia.

Vuelve a dejar de ser del Real Patrimonio esta hermosa propiedad durante el reinado de Carlos IV, quien la cede a Godoy; pero la caída de éste y la confiscación de sus bienes en 1808, durante el reinado de Fernando VII, revierte el lago al Patrimonio Real.

No faltó tampoco la cesión al dominio particular durante la dominación francesa: el mariscal Suchet fue nombrado por Napoleón Duque de la Albufera y, por decreto de 24 de enero de 1812, entró en posesión del lago y sus aprovechamientos, como parte de la donación inherente al ducado.

Vuelto a España Fernando VII, cedió en 1818 el usufructo de la Albufera y su Dehesa a los infantes don Francisco de Paula y don Carlos, quienes nombraron administrador al general Elío. Pero Isabel II, que bajo la regencia de su madre dona María Cristina subió al trono en 1833 por fallecimiento de Fernando VII: dispuso que la administración de tales propiedades volviese al cuidado de los Reales Patrimonios, si bien se respetaba el derecho a la mitad de sus productos a favor del infante don Francisco de Paula y se destinaba la otra mitad a engrosar el haber real, revocando la donación hecha al infante don Carlos a causa de su alzamiento contra la reina en pretensión de ocupar el trono de España. Por Real Orden de 27 de octubre de 1841 se dispuso la total pertenencia al Real Patrimonio de las rentas que disfrutaban los infantes con anterioridad a la muerte de Fernando VII.

La ley de 18 de diciembre de 1869, dictada por el regente del reino, declaró extinguido el Patrimonio de la Corona, que anteriormente, por decreto de 12 de mayo de 1865, habíase ya reducido considerablemente; y como quiera que en ambas disposiciones se concretan los bienes destinados al uso y servicio del rey y entre éstos no figuran la Albufera ni la Dehesa, pasaron estas propiedades a ser patrimonio del Estado.

Y llegamos a 1911, en cuyo año, por ley de 23 de junio, se cede la pertenencia del lago y su Dehesa al Ayuntamiento de Valencia, mediante el pago al Tesoro público de una cantidad equivalente a la capitalización de las rentas que producían dichas fincas. La entrega efectiva de tales propiedades se difirió, por diversas causas, hasta el 3 de junio de 1927.

El Ayuntamiento, que desde la iniciación de sus peticiones, en 1905, tuvo el propósito de convertir estos parajes en un parque público con alicientes extraordinarios para el recreo de los ciudadanos y condiciones excelentes de habitabilidad para los vecinos del lugar, comenzó a introducir importantes "mejoras" de urbanización, embellecimiento y sanidad, mereciendo destacarse entre ellas el embarcadero del Pujol, antes aludido, con el cual se facilita notablemente el acceso al lago de la corriente turística .

El Decreto 89/1986 (Consell de la Generalitat), de 8 de julio, declara Parque Natural el sistema formado por el lago de La Albufera, su entorno húmedo, y la barra o cordón litoral (Dehesa del Saler) adyacente a ambos. Así mismo el Decreto 71/1993, de 32 de mayo, establece de nuevo el régimen jurídico del Parque Natural de La Albufera que comprende parte de los términos municipales de Valencia, Alfafar, Sedaví, Catarroja, Massanassa, Albal, Beniparrell, Silla, Sollana, Sueca, Cullera, Albalat de la Ribera y Algemesí.

Con fecha 23 de octubre de 1990 se aprobó el documento de Plan Especial de Protección del Parque Natural, y el Decreto 96/1995 (consell de la Generalitat), de 16 de mayo, aprobó el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Cuenca Hidrográfica de La Albufera.

Con fecha 24-11-2004 se aprueba el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de l'Albufera. Que constituye la principal normativa jurídica, actualmente en vigor, de actuación o afección, sobre el Parque Natural de la Albufera.

ShareThis

Arqueología-Relato

Arqueología-Relato
Relato, a modo de cuento, del historiador y arqueólogo valenciano Miguel Martí Matíes

 

L'Albufera de Valencia un sueño sostenible pendiente.


PRESENTACION

Vida, belleza, agua, horizontalidad...
Aves, peces, plantas, generosidad, cromatismo, singularidad...
Velas blancas rebosantes de viento, reflejos del sol sobre el agua...
Lamento tener solo palabras para describir l'Albufera, mi dama del lago.
Me vienen tantas imágenes a la cabeza cuando se nombra, aunque sea de distintas formas a través de su historia: "Palus nacararum", "al-Buhaira", L'Albufera...
Y, no sé porqué, no dejo de preguntarme desde cuando existe esta joya, o siempre ha sido tal y como la veo hoy en día.
Para poder responder a esta pregunta, os confieso un secreto. Propongo que iniciéis un viaje a través del tiempo.
Cojamos ya una barca y naveguemos hasta el centro de nuestro lago. No digamos nada. Dejemos que solo se oigan las cañas mecidas suavemente por la brisa y el rítmico ruido del agua que acaricia las paredes del casco de nuestra pequeña embarcación albuferenca.

 


Vela latina en l'Albufera

 

 

Cierra los ojos. Si consigues concentrarte más, hasta podrías escuchar, seguro, a nuestra dama del lago, el espíritu de l'Albufera, que aún late hoy, a principios del siglo XXI.
De su mano, nos podemos dejar llevar hasta tiempos muy remotos, sin movernos de nuestro sitio.

ENTRE 15 Y 1 MILLÓN DE AÑOS ATRÁS

Nos encontramos hace 15 millones de años. Sí, así es . Nos encontramos en la oscuridad de los tiempos más remotos . Abre los ojos. Ya no estás sobre aguas dulces y tanquilas. Te encuentras flotando en un mar tropical, rodeado de tiburones tigre, como el mismísimo Mar del Caribe. Las montañas que hoy rodean el lago, nos han dejado espléndidos fósiles para demostrarlo.
Este mar, llamado Mar de Tetis, no es aún, nuestro Mar Mediterraneo, aunque te parezca que siempre haya sido así.

Pero demos otro salto en el tiempo, antes de que nos muerda algún tiburón. Nos situamos hace 5 millones de años. Tu barca está ahora, sobre un suelo lleno de sal seca y ves, a lo lejos, unos lentos camellos caminando en fila.
¿Qué es eso?, ¿Donde está el mar?. Ha ocurrido algo que no podías imaginarte. El Mar -ahora ya conocido como Mediterráneo-, se ha secado, pero no una sola vez, sino hasta más de 10 veces.
¿Cómo fue posible?.
Los movimientos de los continentes, provocaron que se cerrara el estrecho de Gibraltar durante mucho tiempo, y no entrara agua, secándose totalmente el Mar Mediterráneo. Entre otras, una prueba, es la presencia de camellos africanos que llegaron caminando hasta Requena (Valencia), donde se han encontrado sus restos fósiles en Venta del Moro, o las mismas capas de sal evaporada encontradas bajo el fondo del mar , lo que acredita ese desecamiento.
No acabas de creértelo, pero aún hay más sorpresas sin desplazarte un solo centímetro del lugar donde te encuentras ahora, junto a la "Mata del Fang"... en plena Albufera.
La barca vuelve a moverse, y te lleva ahora, 1 millon de años atrás. El casco de madera te ha dejado sobre tierra rojiza y dura.
Oyes unos gruñídos que se acercan entre unos matorrales. Te escondes dentro de la barca. No te fias...
No te preocupes, no te buscan a ti. Un peligroso "tigre dientes de sable", hoy extinguido, ha saltado sobre una cabra pirenaica, mientras un grupo de hienas miran nerviosas a cierta distancia, esta escena de caza.
-¿Qué hacen todos estos animales aquí?.
Así fue. Sus restos fósiles han aparecido en la "Muntanyeta dels Sants", un promontorio pétreo al norte de Sueca, rodeado actualmente por campos de arroz.

Tu corazón palpita desbocado, parece que estás en la sabana africana y no te has movido ni un solo metro del mismo lugar.

ENTRE 200.000 Y 8.000 AÑOS ATRÁS

Vuelve a cambiar el paisaje, aparece de nuevo el agua bajo la barca, es agua salada, es el Mar Mediterráneo otra vez. Estás ahora 200.000 años atrás. No sabes ni te imaginas qué es lo que puede aparecer ahora. No te preocupes. En este tiempo hay un inofensivo golfo marino en lo que será algún día el lago que hoy conocemos. Lo único que destaca son unas dunas de arena, que se fosilizarán en parte y de las que conservamos las llamada "Penyeta del Moro" en el Perellonet, es la restinga o barra de arena que se forma separando el lago y el mar.
Mientras te relajas tomando el sol, notas que la barca golpea suavemente algo con más consistencia.
Has topado con una "bioconstrucción", es decir una especie de arrecife formado por miles de ostras unidas entres sí. Puedes ver el suelo del fondo con tus propios ojos. Hay poca profundidad, son aguas transparentes, cálidas, y repletas de poseidonia, (plantas que forman como un bosque submarino), donde puedes ver, entre ellas, aparte de centenares de caracoles de colores y formas diferentes, unos magníficos ejemplares de "pinna nobilis", (el molusco más grande del Meditérraneo), provisto de un nacar precioso.
Todos estos seres y más de 50 especies marinas, han aparecido junto al "Port de Catarroja", bajo los campos de arroz.

LA EDAD DEL BRONCE VALENCIANA
(aprox. 1900-750 antes de Cristo)

¿Qué más te puede sorprender después de todo lo visto hasta ahora?.
Pues aún quedan cosas...
Miras otra vez el agua y ya no hay "posidonia".
Estamos 3.000 años atrás. El agua dulce fluye desde el fondo a través de unos pequeños agujeros a chorro, es lo que se conoce aquí como "ullals". Esta agua baja desde las cadenas montañosas de la península ibérica y filtrándose por cavidades subterráneas, surge fresca y pura.
Pero el agua salada es la que todavía domina. Con la mano te llevas agua a la boca, es agua salobre, -mezcla de agua dulce y salada-, ello es así porque la restinga o barra arenosa que separa el mar del lago, aún no se ha cerrado totalmente, manteniendo abierta una gran bocana de comunicación con el mar, por donde se hace presente el agua del mar. Ves que, bajo el agua, en el fondo, hay lo que parecen muchas piedrecitas blancas, son berberechos. Miles, millones de berberechos cubren el suelo.
Todos los campos de arroz de l'Albufera guardan enterrados, a pocos metros de profundidad, tantos berberechos de hace milenios, como podríamos hallas vivos en Galicia, pero murieron cuando el agua dulce dominó el lago, eliminando la salinidad que ellos necesitaban.
La orilla, las riberas, no son las que recuerdas...
Donde hoy existen hondos campos de arroz, ahora hay un bosque frondoso de ribera que va bordeando la orilla y que te recuerda al bosque de la Devesa del Saler, el que actualmente separa el lago del mar.
Puedes observar en el horizonte una zona humeante. Son matorrales y árboles quemados. Aparece un grupo de personas entre los árboles, llevando algo que parecen bastones apoyados en sus hombros. Efectivamente, son hachas, con mango de madera y con filo de piedra pulida. No tengas miedo, están limpiando parte del bosque para poder cultivar y cortar árboles para sus cabañas y sus barcas. El hombre está transformando el entorno del lago.
La parte dura de estas hachas de piedra, han llegado hasta hoy, como las encontradas en Sollana, junto al lago.


ÉPOCA IBÉRICA (Siglo V-I antes de Cristo)

¿Qué oyes ahora?. ¿Son gritos de miedo?. No. Son niños que juegan escandalosamente. Mira detrás de ti, gírate. Están ahí. Sí, están e unos palafitos, -casas de madera que se apoyan sobre estacas clavadas bajo el agua y parece que floten-. Son los primeros seres humanos que veías desde hace tiempo.
Ellos no te han visto. Hay una docena, junto a sus barcas con una cabeza de lobo tallada en el extremo y sus velas cuadradas y pequeñas.
Pero atención, algo pasa. Las mujeres y los niños corren a resguardarse, los hombres saltan rápidamente sobre las barcas. Hay atacantes en la orilla. Son gente de Edeta, antigua ciudad ibérica, y actual yacimiento arqueológico de San Miquel de Lliria. Van vestidos con toda la panoplia militar y atacan el poblado palafítico. No puedes llegar a saber si atacan para conquistar el territorio o porque la gente de l'Albufera se niega a pagarles tributo, por la abundancia de pesca o de caza. Esta escena, increíblemente, también nos ha llegado hasta nuestros días y la pueden encontrar pintada sobre una jarrra de cerámica de época ibérica de hace 2100 años le Lliria.



ÉPOCA ROMANA Y VISIGODA (Siglos I-VII)

Vuelve el silencio, no se escucha a nadie, pero...¡Cuidado!, un barco mucho mayor que el tuyo con una gran vela latina, "tria alamina", -tres puntas en latín-, ha estado a punto de chocar contra tu embarcación y echarte al agua. Se asoma gente. Te miran y te preguntan en latín. No entiendes bien, dicen algo de "Palus Naccararum" (lago nacarado, blanco)... Has leido esas palabras antes en la "Oda Maritima" de Avieno: "Palus per illa Naccararum extenditur..."
Estamos en la época romana, hace 2000 años. Los marineros se marchan. En la orilla ves que ya no hay palafitos, en su lugar hay villas romanas, una especie de construcciones de lujo con todo lo necesario para vivir aquí y además con sus pequeños embarcaderos.
L'Albufera ya está cerrándose por el crecimiento de la restinga o barrera de El Saler, que la separa de el mar, gracias a los sedimentos que aportan los rios Túria y Jucar, cuyos sedimentos son llevados por las corrientes marinas.
Los barcos romanos utilizan L'Albufera como puerto interior, al igual que Cartago, pero a pequeña escala, anclando los barcos mayores, en el mar, junto a la montaña de Cullera.
Los restos arqueólogicos de las casas o villas romanas, aún hoy por excavar, descansan todavía hoy junto al lago, en las inmediaciones de Silla, Catarroja,...
...lo mismo sucede respecto a los restos arquelógicos de los barcos romanos.
Ahora te encuentras en el siglo VI d.c. Oyes cánticos, como de iglesia, y gente en procesión. Qué raro aquí... Llevan un cadáver. En Sueca, en la Montanyeta dels Sants, pequeña roca de un conjunto de tres que habían dentro de el lago, fue lugar sagrado, incluso antes de los romanos, donde aparecieron tres sarcófagos de piedra tardíos, conservamos solo uno. Siendo la mayor concentración de estos enseres funerarios en tierras valencianas. Lugar también relacionado con el obispo más antiguo conocido en Valencia, Siglo VI, que en su sepulcro habla incluso del "Ullal de Baldoví", junto a la Muntanyeta: dels Sants "...disrupto predulcem repperit limfam".

ÉPOCA MEDIEVAL ISLÁMICA Y CRISTIANA

Ahora puedes observar otra barca, diferente a la romana, con una tripulación diferente también, que cantan... no en latín¡..
Ahora es árabe. Estás en el año 1000 después de Cristo.
Se acercan. Es una embarcación humilde de pescadores ancianos que llevan la pesca del día. Te saludan con la mano. y les haces gestos para que se acerquen. No sabes hablar con ellos, pero te acuerdas de los nombres árabes de los pueblos que rodean el lago, te salen dos de la boca sin pensar: "Sulayna", Sollana, "Al-mansaf", Almussafes.
Ellos sonríen entre sí con gesto afable, enseñando sus bocas, en gran parte desdentadas. Se despiden comentando entre ellos y se acercan a un alquería, -conjunto de casas entorno a una placita, origen de muchos publos actuales- de la orilla, junto a las olvidadas villas romanas, ya en ruinas, pero además observas unos pequeños campos de un cultivo que alcanzará posteriormente gran importancia, el arroz.
Los árabes trajeron desde Oriente y nos dejaron tanto el arroz como el nombre con el que hoy conocemos el lago: Albufera, ak-Bu haira.
-Zzzziiiiiiuummmm¡¡
-¿Qué ha sido eso?
- Es una flecha de ballesta, que acaba de pasar cerca de tu oreja. Unos perros con el agua al cuello, nadan graciosamente para recoger unos patos recien cazados. Tras unos econdrijos de cañas, un cazador se disculpa en valenciano medieval. Estás en siglo XV. Se quita su extraño sombrero cubierto de paja y te señala un conjunto de barcas a media distancia. Es el Rey, -cristiano debe ser-. Por estos años Alfons el Magnànim, que es dueño y señor de la Albufera, después de la conquista y fundación del nuevo Reino de Valencia en el siglo XIII, por Jaume I.

ÉPOCA MODERNA; CONTEMPORANEA Y FUTURO

Decides acostarte en el suelo de la barca. Cuantas emociones, ...
Oyes ahora mucha gente y un chapoteo, como si echaran algo al agua. Te asomas. Están "aterrando" el lago, es decir, echando tierra para convertir el lago en campos de arroz. Estás en el siglo XVIII. El arroz ha conquistado gran parte del lago y la lucha entre arroceros y pescadores es constante, ya que al aterrar se pesca menos. Un hombre muy bien vestido toma nota unos 200 metros más allá, en la orilla, mientras unos asnos cargados de bártulos y papeles descansan con sus portadores. Está muy serio y dirías que de mal genio. Si, debe ser Cabanilles, el mismísimo bótanico Cabanilles, médico del Rey e Ilustrado, gran opositor al cultivo del arroz, que porta la enfermedad del paludismo, piensa que prefiere las aguas estancadas del arroz.
Sonríes ligeramente mientras recuerdas los escritos de este ilustre valenciano.
Tu cara cambia cuando ves flotar unos peces muertos, blancos, duros y corvados, junto con botellas de diferentes productos. Ha llegado la modernidad, con sus beneficios, pero también con sus problemas. El agua ya no es como la que habías visto hasta ahora.
Nuestra dama del lago, con sus ojos claros y puros nos mira y no dice nada. Su piel está sucia y con su mirada nos recuerda las agresiones que ha sufrido tanto ella como sus hijos, como el extraordinario y único pececito "valencia hispánica", es decir nuestro samaruc, reducido a "reservas indias acuícolas"; nuestra gambeta, la anguila, y tantas otras especies tan singulares que llegaron hasta hace tan solo 50 años, abundaban de tal modo, que hoy no es fácil imaginar. Cuanto perdido, o casi perdido, en una sola generación, después de tantas y tantas generaciones que han sacado del lago y su entorno, comida en abundancia. Eran otros tiempos de hambre.
Esa Albufera, nuestra dama del lago, musa que ha inspirado a insignes escritores como Blasco Ibáñez, en su "Cañas y Barro" o en "La Barraca", o al maestro de la luz, el mismísimo Sorolla, que plasmó en sus lienzos pescadores, barcas y sal, como la que se extraía de El Saler, o lugar idóneo donde conseguir los ingredientes mágicos para realizar la internacional "paella" o el "all-i-pebre" de anguila.


All i pebre Port de Catarroja

 

Esa Albufera, a la que le hemos extraído cuanto hemos querido, sin mirar jamás las consecuencias, y en lugar de agradecérselo, mimándola, la hemos degradado, contaminándola.

Te sientas ahora en la barca y no puedes hacer otra cosa que reflexionar. Después con la percha. -palo largo de madera utilizado para maniobrar la barca-, te acercas hasta la misma orilla. Antes te das la vuelta de nuevo, mirando el lago, y te preguntas cómo puedes ayudar a la dama del lago de l'Albufera.

 


Port de Catarroja - Casa Sulema

 

Aprender su y de su historia, conocerla en sus múltiples aspectos y facetas.
Dignificarla, dándole la importancia que, por muchas veces que se repita, se merece.
Por fin, ha llegado el momento, en el que parece, que somos ya conscientes de que no podíamos seguir ensuciando l'Albufera. Todos podemos aportar lo mejor de nosotros mismos a este trozo de tierra tan esencialmente valenciana, protegido hoy con la declaración de Parque Natural, tan necesitado de un reconocimiento "real" por parte de toda la sociedad y que aún esconde una gran riqueza que, solo necesita ser descubierta, conocida y finalmente estimada.

Nuestro desarrollo, no tiene por qué estar en contra de L'Albufera, sino todo lo contrario, debemos poner al servicio de L'Albufera, todo nuestro desarrollo.

Este relato ha sido realizado con la colaboración de un grupo de miembros del FORO parc natural l'albufera.

ShareThis